sábado, 21 de noviembre de 2015

Lo que el cielo a las estrellas

Quédate con él, con ese al que ves como amigo y que te gasta cuatro bromas sin que tú sepas que las hace para intentar gustarle. Ese que está en los problemas más que en las alegrías, el que sabe cual es tú comida favorita o lo que tiene que decir exactamente para que te vengas arriba. Él que se pone rojo cuando te ve y duda articulando palabras cuando llegas sin avisar, aunque su aparencia sea chulesca. El que se te declara entre bromas, el que tiene besos guardados en un cajón esperando a que tú lo abras, y está empezando a llenar el armario porque ve que no llegan, ese, que cuando se despide de ti siempre te dice hasta luego y nunca adiós. Él, que tiene mil nombres pero una sola cara. El que te miraría a los ojos incluso cuando te estés quitando la ropa sabiendo que lo que viene después, será la guerra que nadie ha escrito y cien formas de placer que no conoces. Ese que se pone caliente con tú sonrisa y no con escotes, ese del que te estás acordando ahora mientras estás leyendo este post. Al que un día no supiste valorar, pero no por tu culpa corazón, sino porque es de incalculable valor. 
Quédate con ese que vea en tus pecas y lunares constelaciones de estrellas, en tus cicatrices historias, y en tus estrías senderos, esos que recorrería una y otra vez para llegar a tí. El que te hace de un lunes un viernes, el que te pregunta si tiene alguna posibilidad entre un millón, y tú, quizás, para salir del paso, le dices que bueno, que una puede, y el valora eso, que tiene una.
Quédate con el que te ponga el mundo cuesta abajo y la respiración cuesta arriba; con el que se acuerde de fechas importantes, aunque a ti se te olviden a veces. Con ese que aprende a sentir contigo, el que tenga un olor que te recuerde a él cuando no esté a tu lado. El que escriba una historia que tú no pensabas leer. Quédate con el que te ofrezca un cigarro y se te quede mirando como si de una oda al tiempo se tratara con cara de idiota. Con ese que te haga sentir que tú eres el menú completo corazón y no solo el postre o una recena de comida basura. Con el que te regale unas flores y te diga que le dejarás de gustar cuando se marchiten todas, y descubras que una de ellas es de plástico. Con el que te ofrezca un ”ahora” durarero y no un ”para siempre” con final. Con ese que despeinada y rimel corrido, te ve como la octava maravilla del mundo o la novena si cuenta tu forma de caminar. Con el que te muerda el labio y se te encoja el estómago. 
Quédate con el que te haga el invierno caluroso. Con ese, que te hace enfadar pero hace dos muecas y no puedes evitar reírte, con el que adora tus defectos, y disfruta tus virtudes. Ese que te pinta el cielo de azul cuando amanece gris. 
Quédate tú, porque el tiempo no se queda. Porque la vida pasa en un minuto y solo será eso lo que nos queda.

*Quedate con quien sea tu nido cuando tus alas se cansen...

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Arriba los corazones

No es porque seas lo más bonito del mundo, ni porque apenas creas en el amor.

Tampoco es porque al cruzar las manos, tus dedos siempre sobresalgan de los míos.

No es por tu mirada constante, ni por tus ganas de cambiar el mundo. Tampoco por la puerta al cielo que tiene tu sonrisa algunos lunes.

No es porque hagas volar nubes cuando te aviso de mis tormentas, ni porque dibujes mi hoyuelo izquierdo cada vez que hablo de guerras de un solo bando.

De verdad, te lo juro, tampoco es porque entiendas todas y cada una de mis expresiones; ni porque te partas de risa con mi risa, ni porque andes como un príncipe; ni porque habites en el mundo como un rey.

No es porque en la cama bailes como nadie, no es porque te muevas como una serpiente en la vida, no es porque tus películas sean mis historias, no es porque tus lágrimas sean mis ganas de matar. Ni tampoco porque tu ombligo sea la llave de los viernes de verano. 

Es por la magia, por el ruido, por las interferencias.
Es por la complicidad; por los besos en la nuca.
Es porque tú en invierno siempre has sido primavera.
Es pura y sinceramente porque eres la única persona,
por la que yo renunciaría al resto.







lunes, 17 de febrero de 2014

Saber que se puede.

Lo que más me gusta de mí es cuando dices conmigo, en los días malos en los que saltan mis canciones preferidas en los aleatorios o en los días de sol en los que tus gafas de tous ponen filtro de parada a nuestros labios cuando saben a ganas. Me gusta que mis ojos hagan de cámara de fotos para así recordar esas mañanas en las que me despiertas con un "buenos días princesa" y un beso seguido de todas nuestras ganas. Porque trasnochar juntos es una de las formas que tenemos de amar. Esas noches en las que planeamos futuros improvisando realidad, en las que no respondes lo que no quieres contestar, noches desveladas de palabras, en las que somos dos gotas de tinta que no se callan. 

Y yo, siempre, tengo abrazos en stock para ti, para cuando no puedas dormir, para días eternos en los que te estás apunto de rendir. Abrazos disponibles las 24 horas, que es lo máximo que puede durar un mal día. Esos abrazos que curan cualquier pesadilla.

Te propongo viajes cuando estás cansada de la rutina, y te digo que todas las fronteras que quiero cruzar son las de tu piel. Que vamos a prohibir los días serios con penas de morirnos de risa. 
Todas las veces que no puedas dormir, voy a estar ahí, arriba, abajo o al lado, pero voy a estar ahí. Que los dos hemos suspendido alguna vez la asignatura del estar pegados, que es como la distancia de seguridad, la cuestión no es estarlo mucho, sino estarlo en el momento y la distancia adecuados.

Me llamarás y me dirás que estar enamorada es estar sola en la cama y estar helada, pero también es verdad eso que dicen que lo malo no es estar sola, sino, sentirse sola, aunque haya más gente que te habla. Que no va a haber más soledades en este dúo de cuartos, no va a haber escenas de lágrimas en este reparto de portales.

Dicen que los problemas son una cuestión de perspectiva, y yo estoy dispuesta a que demos todas las vueltas que sean necesarias en un sofá hasta que seamos solución.
Te digo, además, que el insomnio sólo merece la pena si es compartido, y yo le sumo a eso un "si es contigo". Lo que más me gusta de ti es cuando dices contigo. 
Decirnos las cosas con frases de canciones o libros, y saber que puedes hacer todo lo que te propongas porque ya sabes que yo siempre confío.



sábado, 1 de febrero de 2014

Como no teníamos nada que ver, usamos otros sentidos.

Va a llegar un momento, en el que todas las cosas que no sabemos, las sabremos. Veremos claro que los horizontes sólo están pintados. Que el futuro solamente es a donde vamos.
Tal vez pienses que ser optimistas es pedirnos demasiado, pero los ojos no mienten y en los tuyos, aunque estemos en tormenta, el cielo está despejado. Que muchas veces sólo necesitamos un empujón para intentarlo. Que lo llevamos dentro, que tirar para delante es innato. Que de vientos y mareas aquí no pueden hablarnos, que fuimos todos los putos barcos, los que se hundieron y los que se pusieron a salvo. Que dejen de engañarnos, y dejemos de engañarnos. Que igual una persona no puede llevar el mundo en su costado, pero sí que puede ayudar a llevar el mundo de otra a su lado.
Y vamos a dejar de alarmarnos por todos los miedos que quieran que tengamos,  que si antes no había monstruos en los armarios, ahora no hay nada que pueda terminarnos. 
Que se escuchan más los rumores que llevan las calles que las cosas que hablamos.
Que si hay que gritar, mejor nos gritamos, que ya llevamos mucho tiempo callados y los gritos sólo duran el tiempo que alguien esté escuchando.

Y a veces no importan los finales, ni los principios. Sino en donde estamos. Si hoy son todos los días de nuestras vidas, mejor que merezcan la pena los daños.




*Llevo la sonrisa forzada y el alma un poquito en alerta
porque derribaron mis botes, 
quedé flotando en mar abierta.
Si me olvidas vivirás tranquilo, 
tendrás planes y proyecciones, 
si me olvidas no habrá remolinos
ni altibajos de emociones.
Porque el momento de encontrarnos
llegó en plena tormenta, 
y aunque mis velas te buscaban, 
tu dirección estaba quieta.

viernes, 31 de enero de 2014

It doesn't matter.

A veces en la vida... bueno, voy a decir en mi vida y así no generalizo, crees que estás en un bando, etiquetas las cosas para ponerles un orden y resulta que tardas mucho tiempo en darte cuenta de que no. Que no es así. Que nunca ha existido ningún jodido bando y que más vale darse cuenta pronto de ello para no perder la vida quejándote de lo injusto o de lo desordenado que puede resultar todo.
Estoy hablando de perder horas, días e incluso años por el absurdo capricho de no querer asumir que todo lo que ocurre es por algún motivo, ya sea antes o después, y que nunca se tiene en cuenta. Creo que todo es consecuencia. Y quejarse de una consecuencia es absurdo.
Lamentarse de un comienzo es insensato. Creer que todo es casual o insignificante (como yo solía creer) es estúpido y hace que la vida sea completamente aburrida.
A mí nadie me enseñó a pensar y mucho menos a esperar. A dejar a las cosas su tiempo de cura. Pero sí quiero aprender a pensar y también a esperar. No encuentro una actividad mejor en la que emplear la vida.
Pero no para estar toda la vida pensando y esperando, eso sería una locura, sino para no estar toda la vida desesperanzada.

¿Conocéis esa sensación de estar viviendo, en tu propia vida, una película ajena? En la que ni sientes, ni padeces...

Bendita la hora en la que me di cuenta de que nada es demasiado importante...

"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe."

Y ahora, cobra realmente sentido esta canción: 


*Ha sido un sueño maravilloso...

lunes, 13 de enero de 2014

Co(n)razones o sin ellas.

Nos comimos los paréntesis en menos de dos meses,
se nos fue de las manos para venirnos al pecho.

Justo ahí, 
donde colocas mi palma en tus cosenos
y me dices que te encuentre el corazón que yo tengo.

Me tragué tu bombeo una vez que pisamos el cielo
y desde entonces lo guardo dentro de mi.

Lato por dos, 
y me delato cuando intento parar uno de los latidos
-el tuyo siempre habla bajito y el mío es un Correcaminos-

Pero es mío, 
y te lo pienso cuidar como si fuese tuyo,
pienso dormir tu corazón por todas las veces que no ha vivido.

Tengo pensados 27 planes para contarte
que las venas que lo cubren son los besos que aún no te he dado, 
para convencerte de que la vida
se mira sin un corazón hecho a medida.

Pero el tuyo es una excepción, 
y me viene de miedo para ponérmelo cada día.

Es casi tan perfecto como tú, corazón.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Bebe de la sed que siento al respirarte.

A veces lo pienso y.. ¿te digo qué?

Creo que necesito una banda sonora para apartarte el pelo antes de besarte. Sin canciones aleatorias, sin modo repetición. Necesito medir el tiempo de una forma más útil que dependiendo de un reloj. Porque, sinceramente, me parecen absurdos los relojes y el tiempo que creen marcar.
Ellos no saben que un minuto sin ti es más de una hora, y que sin embargo, 24 horas contigo sólo me saben a un minuto.

Que cuando esté tronando fuera algún día de este invierno, parezca que esa noche tú y yo fuésemos a ser las únicas dos personas de este mundo. 
Y empiezo a imaginarte arañándome la espalda mientras se queda la cena fría. Te imagino mordiéndome mis ganas de hacerte parte de mi, mientras yo muerdo las tuyas por estar conmigo, por hacer de ese momento una eternidad.
Y te imagino rompiéndonos la carne, como si quisiéramos meternos dentro y llevarnos algo nuestro a la rutina.

Como si eso ya no lo hubiésemos hecho...
Como si yo ya no te llevase tan dentro de mi...
Como si no fuésemos conscientes de que esto, ya es para siempre, sea como sea...

Y yo, que me empeño en medir el tiempo a base de canciones. Desde la canción uno te estaba esperando. Y cada noche escucho las treinta y cinco canciones del disco. Cinco veces; que es lo que dura una noche hasta que amanece. Y siempre duermo con la esperanza, de que antes del amanecer, tú ya me hayas despertado. 



domingo, 1 de diciembre de 2013

Hola día 1.. :)

Guardas en tu cuerpo el calor del verano,
y cada vez que yo me muero de frío no me abrigas, 
tú te desnudas,
y me abrazas,
y no encuentro metáfora mejor para decir
que eres eso de lo que todos hablan, 
pero mío,
el amor de mi vida.

Si al rato tengo calor, 

me susurras inviernos al oído,
me soplas el cuello como una brisa de primavera
y terminas empapándome de todas esas noches frías
en las que nos habríamos derretido
con tal de habernos podido dar un poco de calor.

Eres el vuelco al corazón tras una buena noticia,
lo que se siente al volar por primera vez,
ese cosquilleo en la espalda,
y en todo el cuerpo cada vez que te veo, 
cada vez que te pienso, 
los 10 segundos antes de verte;
los nervios, 

las prisas,
el deseo cuando la vela se apaga.
Un regalo inesperado
que ha cambiado tanto mi vida
que ya no entiendo de los días, 
de las horas o los minutos, 
si no es una cuenta atrás 
que termine con tu mano en mi cintura
y mi boca en tu sonrisa.

Si crecen preguntas en tu ombligo
prometo responder con besos y versos, 
para que jamás olvides
que lo que tú tienes dentro, 
eso, es lo más bonito que yo he visto en la vida.


"Deja de respirar por un minuto y sentirás lo que yo siento cuando tú no estás"



sábado, 23 de noviembre de 2013

No dejes de soñar.

Ven ahora, que me van a dar las cinco y media pasadas y todo el mundo está dormido ignorando el reloj. Ven ahora, que nadie se entera de qué hora es. Ven, que te he dejado un camino de besos en mi cara para que no te pierdas.

Vente, que va a llegar Diciembre y yo sólo tiemblo si te imagino con frío bajo la manta. Vente, con calma, y conmigo, dejándome adivinar tu llegada gracias a la melodía que canta tu respiración. Vente, que tengo que contarte los lunares por si algún día se te pierde alguno.

Porque te conocí en medio de la nada, mientras yo hacía vudú al aire, buscando el alfiler que lanzaba para que te pinchases en la paja de mi mente. Porque te miré con los ojos cerrados, y le dijiste a mi rímel que por la mañana no me dejase abrirlos, porque de sueños se vivía. 

Y yo me quedé ahí, mirándote y preguntándome por cómo me latía el corazón, y si tú serías uno de esos sueños.

Después de besar tu sonrisa, busqué desesperadamente el alfiler y la aguja, pues sólo quería coser mis labios a los tuyos, con un hilo de voz. Y te echaba la culpa, y de menos, por las heridas que tenía en los míos hechas por mis ganas, y por las tuyas.

Déjame explicarte, ahora que duermes, por qué sale el sol. Por qué hace tan mal tiempo donde hemos vivido. Y sólo te diré que es una excusa, para mojar tu piel o para que salgan tus pecas a bailar en el salón de tus mejillas, y he de confesarte, que sé de qué color son tus ojos, porque viven encima de tu sonrisa.

Y es que no encuentro razón mejor para escribir de madrugada que la de despertarte a versos, volándote bajito. Y es que no sé qué hace Cortázar con sus citas que son sólo frases célebres. O Neruda escribiendo poesía si no te ha visto resumir apuntes, o escribir la lista de la compra. Tampoco entiendo que el sol siga saliendo los días que tú te quedas en casa.

Anda, ven. Que el frío y mis ganas arañan la piel.




jueves, 18 de abril de 2013

Con las ganas..


1. Pon el vídeo de fondo.
2. Lee atentamente el texto.
3. Espero que te guste.



Luce un lunar en el muslo derecho.

Una firma, una impronta, tan íntimamente escondida como un beso importante, brillante en todo su marrón, luminoso y ardiente. Un beso de luz que quemó. Como esos que todavía guardo entre las grietas secas de mis labios.
Secas de ti, que ya no llueves. Y así ando sobreviviendo-te. Ya espero más convertirme en polvo lunar que volver a verte.Lo agradezco, a veces.
Creo que la labor destructiva que quisimos llevar a cabo entre beso y espalda ya cumplió su función hace tiempo. Derrumbamos ciudades y vimos como nos caían las ganas a los pies, tan solo unos segundos por detrás de la ropa.
Perdimos la ilusión casi a la vez, en medio de la encarnizada, entre revolcón y abrazo, pero yo, sin saber si quererte o no, decidí no poder dejar de tenerte. Querer acercarme más y más me derritió las alas, Ícaro jamás soñó tener tantas ganas al sol como te las tuve yo a ti.
No supe hacerlo de otra manera, solo quería tenerte cerca, muy cerca. Seguro que sabrás perdonarme la insistencia.
Dentro de mi se mataban a palos la necesidad de olvidarte, y el apetito de ti. Todo guerra, muerte y destrucción. Lucha, pasión y sueño, todo, por ti.

Al final tú fuiste el único que se salvó, y sí, hablo de salvarse, de huir y de todo eso que yo no puedo hacer porque quiero seguir teniéndote aquí. Quiero que vuelvas. Aunque vuelvas a destruirme, aunque nunca vuelvas para quedarte, no tengo defensas contra ti,  pero te quiero aquí, ahora y siempre. Hasta cuando juro y perjuro que no te echo de menos, hasta cuando no te pienso, te extraño.

Antes me llovían las nubes y las estrellas, de noche y madrugada, más tarde casi a todas horas.
Lluvia, y nostalgia inundándome entera, reduciéndome al silbido silencioso de esa famosa calma que sobreviene a la tormenta.
Cómo avivábamos la tormenta tu y yo.
Y la lluvia fugaz.
Qué eléctricos eran nuestros roces.  
Si haces memoria te darás cuenta de que estoy en todos los momentos en los que te llueve.
Si haces memoria...
Si hago memoria... no puedo olvidarte, aunque no sea eso lo que quiero.

martes, 5 de marzo de 2013

Mi mayor error.

Solía (suelo) preguntarme el porqué de las cosas. 
¿Para qué? (me pregunto luego)

Gran contradicción.

Las cosas pasan, llegan, se van, ocurren... o simplemente jamás llegan. Quizá aquello que tanto esperamos... desesperamos. O aquello inesperado... aparece.
Pero preguntarse el porqué de todo, anticipar, predecir, es limitarse. No dejar lugar ni margen a lo imprevisto.
Las veces que me he sentido más feliz, son todos los imprevistos, las ocasiones y situaciones no planeadas. Aquellas veces que la vida me ha sorprendido. Porque me ha pillado desprevenida, desnuda.

"Cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende..."

Como cuando le conocí, como cuando la conocí. Como cuando os conocí.. me habéis dado desde entonces, los momentos más felices de la vida..
Porque, al fin y al cabo, todo ocurre cuando tiene que ocurrir.
Y por ello, precisamente por esto, sabes que tu vida puede cambiar de un momento a otro... porque nada está escrito. O quizá sí...

Pero aún no lo sabemos.





lunes, 14 de enero de 2013

Domingo atravesado.

¿Sabes cuál es la peor parte de mis domingos?
Me acuerdo de ti, y no puedo evitar pensar en las veces que no he podido llenarte de esos besos que no querías recibir. También me cuesta no tener ningún motivo para volver a buscarte, que los hayas destrozado como hiciste con todos los planes que jamás podremos llegar a cumplir.
Y mira que la Navidad llega cada año más temprano y todos se colman de regalos y fiestas (algo que nunca he llegado a entender del todo), y parece que se quieren más que en el resto del año (esto no lo he entendido desde el principio), y tú y yo tan distantes en el tiempo y el espacio, sin siquiera ganas de querernos un poco.
Ahora tenemos nuevos proyectos, y sobre todo, nuevas ilusiones basadas en otros ojos que sí supieron mirarnos. Mucho mejor así, es verdad. Tenías razón, aunque siempre me haya costado reconocerlo, como siempre me ha costado empezar un nuevo año sin tener nuevos propósitos.
Solo quiero decir que, después de todo, quizás (siempre es quizás tratándose de ti) debamos volver a todos los sitios que pisamos una vez, y así volver también al recuerdo, y comprender que siempre hemos debido tratarnos de manera distinta a como lo hicimos. No sé si mejor o peor, tal vez sólo diferente.
Yo lo sé y tú también deberías saberlo. Que el "Voy a volverme viento para entrar en cada hueco que dejaste sin cerrar" nunca pretendía llevarse de frente todo lo que habíamos conseguido hasta entonces. Y ahora el viento ha traído el frío y me vuelvo a acordar de ti, y de mí contigo, y sé que nunca volveré a ese momento, y curiosamente, eso es lo que me hace progresar.

Y, aunque sea una pena, es entonces, al desprenderme de ti, cuando mis formas empezaron a tender hacia el futuro perfecto.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

"Es apartar los miedos"

Puede que esta noche no sueñes conmigo, ni que pienses en mi, por poco tiempo, sin intensidad, sin dejarte la vida en ello.
Puede que esta noche caiga por tu piel el frío que ahora siento, y no necesites mi consuelo, porque creerás que es cuestión del tiempo. Que la noche es gélida y que tú sólo necesitas refugiarte del invierno.
Puede que el alcohol te llevase a frases etilizadas, sin más verdad que una verdad distorsionada. Puedes cerrar los ojos, y no ver nada; incluso abrir la vida de una sentada, y no ver nada.

Y, mientras, yo, puedo y debo pensar que todo es cuestión de filosofía. Mientras me mueve la pasión y no el alcohol, ni la noche, ni tu cuerpo, ni tu sonrisa, ni tu protección.. De una noche que conservo celosamente con cariño, de por vida...

Mientras, tú, que no ves más que el empirismo de las rutinas y, yo, que no veo más que con los sentidos. Y mi sentido común es demasiado peculiar para tu vulgar egoísmo. Y es entonces cuando, siento haber sentido. Siento haber sentido por quien jamas hubo existido. Por quien tan sólo fue una invención de un par de noches, con las cuales he soñado desde que comprendí que el amor no era eso. El amor es apartar los miedos.

Pero tú jamás llegarás a los parámetros del amor en su totalidad..
Tú, que te delimitas en tu amor propio.
Tú, que no connotas de versos cualquier simple gesto.
Tú, que no te dejas llevar por las vísceras.
Tú, que eres frío como el invierno. Del que no quieres ser consciente y finges no saberlo. Del que cargas la culpa al tiempo...
Tú, que para el amor no hayas tiempo.
Tú, quien jamás se dejará amar por miedo a amar.

Mientras te escondes en tus pretextos y mentiras, yo me desnudo en un intento por hacerte recapacitar, hacerte profundizar y hacerte meditar. Por hacerte sentir la poesía que emana de ti hasta la sed de mis ojos. Aunque sepa que es en vano, que las personas así no cambian. Me da pena, que te quedes ahí. Estancado. Como hace cinco años. 

Tú, nacido para hacerme sentir después de tanto tiempo...
Y sufrir...


Y aunque no quiera nada y estoy quemada, me da pena..

sábado, 8 de diciembre de 2012

Desordenada.

El agua se escurre entre tus dedos. Las gotas se sostienen un momento. Pero caen, y desaparecen de tu vista.
Sientes que los momentos pasaron y ya no volverán. Tus palabras murieron en esos pensamientos y ya nadie podrá escucharlas. Para ellas, el mañana ya no existe.
Porque como tú, nacieron para SER, pero el momento pasó y ahora no volverá.
¿Acaso crees que la vida te dará otra oportunidad?
Esa sensación de tu estómago ha vuelto, y sientes que no habrá otra vez.
Te miras al espejo y sabes que tus ojos no atraparon la luz en su momento y, aquello que no hiciste, no volverá hacia ti.
Es la vida la que se escurre entre tus manos. 
Hay una estrella solitaria allí en el cielo. Está sola. Sola con la oscuridad de la noche que le rodea.
Te preguntas si en realidad así es tu vida. Porque el tiempo no parece que haya pasado, el latir de tu pecho se siente como antaño.
Y sin embargo, sabes que mañana será igual. Sabes que siempre será igual.
Hace frío en la brisa de la noche. Tus manos se resienten, quieren estar acompañadas.
Esa vieja sensación, que necesita saber de alguien que camine a tu lado, quizás muera con el amanecer y todo acabe.

No todos los sapos se vuelven príncipes, por mucho que los beses...



jueves, 6 de diciembre de 2012

Metáforas.

Siempre he hablado de ti como esa pequeña historia que cuentas cuando quieres verte reír, o cuando quieres acabar las frases sin aliento.
Llegaste casi de casualidad, alterándolo todo.
Siempre anticipabas las mareas, y si la luna estaba un poco más grande que de costumbre, me sacabas de casa a bailar bajo la luz de las farolas del vecindario. Todo iba bien, a veces, hasta parecía que podrías borrar lo que antes me había estado sirviendo de oxígeno, e implantar tu aire en mis pulmones para respirar un poco.
Entonces llegaron los reproches, y se empezó a distorsionar esa realidad tan paralela y absurda en la que me había acomodado. Las malas contestaciones, los llantos que antes eran sonrisas, las miradas empezaron a gritar, y ahí ya no hubo manera de controlarlo.
Aparecieron las pesadillas, las llamadas a un número ocupado que no hacía más que comunicar, aunque no hablaras con nadie (o eso decías), las fobias a todo lo que te/me recordaba a ti/mí.
Esa extraña forma de quererte cuando no te tenía.. y echarte de más cuando estabas al lado... O esas veces en las que despertaba contigo, aunque no estuvieras y mis brazos sólo pudieran agarrar tu recuerdo en la parte fría de la cama.
Pasamos a esa fase de resurrección en la que traer unos helados por la tarde y dormir en el sofá era lo más "apropiado". Inservible, pero "apropiado".
Y otra vez a intentar dejarme ir detrás del aire que mueve las hojas caídas que deja Octubre, y el otoño tras su paso, pensando que cada una de ellas era un minuto que estábamos desperdiciando en no querernos...
Era como una pared que no me dejaba ver la realidad.
Pero volviste a irte, y empecé a repetirme la misma frase:
            "Cuando quiera volver, que vuelva..."
Irremediablemente se cumplió eso de que uno sólo conserva lo que no amarra, y ahora que pretendes volver, yo no sé si ya me he ido..





jueves, 22 de noviembre de 2012

Lo que quiero.

Que me beses si te beso,
que te enredes en mi pelo, 
que me huelas, que te huelo.
Que los días sean eternos,
que tus ojos, que tu pelo.

Que nunca lleguen las dos,
para no decirte adiós.
Que no tenga que irme otra vez,
otra vez al mismo andén.

Que me acompañes si llueve, 
pero si hay sol también.
Que me toques si te toco, 
que te enredes, si me enredo.
Que me mires si te miro, 
y si te ignoro, llamamé.

Que si no hablo, tú me hables.
Que si no te miro es porque espero,
porque espero que me gires, 
y me digas lo que siento.

Que no pienses, que no pienso.
Que te dejes, que me dejo.


Lucía Seva  22.11.2012



lunes, 22 de octubre de 2012

Hay días..

Hay días que quieres que no acaben nunca, porque son días perfectos, días en los que todo sale tal y como esperabas; cada segundo es igual o mejor que el anterior. Son días que cuando te metes en la cama y te pones a hacer un poco de balance, no te salen las palabras de lo genial que ha sido todo y te limitas a decir: ¡Qué buen día joder!
En cambio, hay otros días, que deseas que no hubieran existido nunca, que deseas no haberte despertado, ni haber salido de la cama, tras hacer balance la noche anterior. Son días que deseas que fuesen lo más breves posible. Son días en los que sólo quieres estar en casa, pero no en la tuya, encerrada en la habitación y desconectar del mundo... Dejar de lado todo lo que pasa a tu alrededor. Y hoy es uno de ellos...

Pero sabes que no puedes, que tienes que salir de esa cama, y afrontar el día con tu mejor sonrisa. Y ponerte tus nuevas botas, aunque no llueva, sólo por la ilusión de pisar los charcos. 
Aprender a bailar bajo la lluvia, nunca está de más, aunque no llueva.. 
Hay que aprender a mirar bajo nuestros pies, pisar el suelo a pesar de los charcos, y que no nos importe mojarnos. Antes o después sale el sol, y que lo haga por donde quiera, que aquí estoy yo.



Lo mejor que nos puede pasar es volver a ser niños, porque definitivamente, las rodillas raspadas duelen menos que los corazones rotos...



Lucía.

domingo, 21 de octubre de 2012

Cosas que nunca te he dicho.

La impaciencia que tengo en ciertos aspectos no me permite guardar cosas a largo plazo. Nunca se me ha dado bien hacer colecciones.
Sin embargo, hace poco, descubrí que, durante mucho tiempo, he ido creando una, sin tener siquiera consciencia de ello.
Mi colección la forman las cosas que nunca te he dicho.
(Cómo no, tenía que tener algo que ver contigo).
Metáforas aparte, si sabes buscar bien, podrías encontrar en algún lugar de mi cuarto un par de cuadernos: uno morado y otro beige, llenos de frases inconexas que, desde el primer trazo, intentaban marcar un antes y un después en mi concepción de lo que "necesito".
Durante mucho tiempo tuve más cosas que decirte de las que yo misma, que siempre he sido de pocas palabras, podía abarcar, y eso me llevó a escribirlas.
En la página número tres, plasmé la forma arrasadora de mirarme que tenían tus ojos la primera vez que te vi después de años.
Recuerdo haber llorado encima de la página catorce, (dónde aún quedan los rastros salados de dos gotas que recorrieron mi mejilla) en la que sólo hay ocho letras conjugadas formando dos palabras (tan efímeras en tu boca como una cerveza en tus manos).
En la número veintitrés, conseguí por fin dormir toda la noche de un tirón.
La treinta y seis me vio sonreír contándote que estaba feliz después de todo. Que otros ojos me miraban parecido a como tú lo hacías. Fue la primera vez que escribía "todo va bien", recuerdo incluso haber usado exclamaciones.
Después, la página cincuenta, ajustó mis cuentas pendientes y le dijo adiós definitivamente al nuevo encuentro de hace años, y me sentía mal, pero feliz. Como una de esas veces en las que crees que estás soñando pero todo está pasando en realidad.
Invertí cincuenta noches rellenando cincuenta páginas en las que sólo plasmaba la suerte que tuve al conocerte. Quizá esperabas algún "Te echaré de menos", o uno de esos jodidos "Ojalá no te hubiera conocido nunca"... pero no fue así. Me hice la fuerte. Soy fuerte. Y aunque me moría de ganas de decirte que te iba a echar de menos, me las aguanté. (Como una campeona). Ni una de esas páginas dice nada de eso, me lo tomé lo mejor que pude y seguí adelante.

Creo en la inercia, creo en el destino y sobre todo: Creo en que el tiempo pone cada cosa en su lugar. Y yo aún tengo muchas páginas en blanco en mi cuaderno.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Un adiós, un comienzo nuevo.

 Estoy triste por lo que dejo atrás, pero a la vez soy feliz porque tomo mis propias decisiones y de una vez por todas, tengo el coraje de empezar a andar hacia el futuro. He aprendido que algunas veces hay que arriesgar para que las cosas salgan bien, que alguna vez para conseguir un sueño hay que seguir un camino incierto.
Pero que caer es sólo parte del juego, y el único secreto es volver a levantarse. Algunas veces puede parecerte que ya nada tiene sentido, pero la vida siempre encuentra la forma de tirar adelante. También he comprendido que alguna vez hay que romper con el pasado para conseguir lo que queremos y aunque toda ruptura nos causa un dolor, sólo al alejarnos entendemos que lo que hoy nos parece un final, mañana será el principio de una nueva historia. 




Por eso a partir de ahora he decidido vivir, dejar el pasado atrás y centrarme en el presente y en las oportunidades que éste me ofrezca. Planear un futuro quizás incierto, pero con ganas. 


Lucía...



martes, 18 de septiembre de 2012

Nos faltaba el compromiso.

Pobre ingenua, creí en los momentos del pasado,
tan crédula era que aposté todo lo que tenía en un libro que ya había acabado.
Caminé sobre las vías del tren,
buscando un nuevo camino abandonado,
para llenarlo de sueños e ilusiones y vaciarlo de todo llanto.
Con mi risa soñadora le di color a cada nuevo momento que compartimos.
Lo que no sabía es que de los sueños se despierta,
y que nada puede volver a ser lo que era,
por mucho que se quiera.
Me dijeron: "Las segundas partes no son buenas", 
pero para mí parecía que sí lo eran.
Pobre ingenua, por creerlo a la primera, 
no sobrevivimos ni una primavera. 
Del color de mi sonrisa, pasamos al gris de su prisa.
De encuentros a escondidas, pasamos a más mentiras.
La gente no cambia, yo lo dije en su día.
Me cegué buscando a alguien que no conocía.




Lucía...